LIBRO: «Guzmanes» y «Quijotes»: dos casos similares de continuaciones apócrifas (2010)

Valladolid, Universidad de Valladolid, 2010, 162 pp. (colección “Literatura. Fastiginia”, nº 3, I.S.B.N.: 978-84-8448-553-7).

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      En este libro se analiza la disputa literaria entre Mateo Alemán y Mateo Luján de Sayavedra y su influencia en la que Cervantes mantuvo con Avellaneda. En 1599 se publicó la Primera parte de Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán; en 1602 apareció una continuación apócrifa de la misma firmada por “Mateo Luján de Sayavedra, natural vecino de Sevilla”, y, en 1604, Alemán publicó la segunda parte del Guzmán de Alfarache, en cuyos preliminares hizo ver que su rival había fingido su identidad y su lugar de origen, y en cuyo cuerpo novelístico denunció quién era en realidad: el valenciano Juan Martí. Además, Alemán imitó la obra de su rival al componer la suya.

      Poco después se produjo un caso muy similar: en 1605, Cervantes publicó la primera parte del Quijote; en 1614 se publicó el Quijote apócrifo, firmado por “Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas”; y, al componer la segunda parte de su Quijote (1615), Cervantes se inspiró claramente en Alemán, ya que no solo imitó la obra apócrifa de su rival, sino que denunció en sus preliminares que éste había fingido su nombre y su patria, y, para sugerir su verdadera identidad, empleó en su cuerpo novelístico recursos muy similares a los que había usado Alemán, lo que viene a ratificar que su intención era sugerir la verdadera identidad de Avellaneda.